Vídeo de YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=hwB5eqMgoMw
Artículo
En este episodio resumiremos el análisis que realiza Bruno Chagas de Cybersafe en su canal de YouTube en el que se examina la Deep Web y la Dark Web, y cómo acceder a ellas de forma segura para los profesionales de la ciberseguridad. Es fundamental comprender su funcionamiento no para cometer ilegalidades, sino para saber cómo identificar y mitigar posibles ataques.
La Deep Web y la Dark Web consisten en un conjunto de servidores accesibles únicamente mediante protocolos de privacidad avanzados, como Tor. Mientras que la Surface Web, la parte visible de internet, muestra servidores abiertos, Tor permite acceder a contenidos que no están indexados por los motores de búsqueda convencionales.
El protocolo Tor, que significa "The Onion Router" o "El enrutador cebolla", fue desarrollado originalmente por laboratorios de la Marina estadounidense. Su propósito era garantizar el anonimato en las comunicaciones entre dos personas en internet, y aún hoy se mantiene con fondos de la marina, aunque su código es público.
La necesidad de anonimato en la red surge porque los protocolos estándar de internet, como TCP/IP, incluyen direcciones de origen y destino en cada paquete de datos. Esto facilita el rastreo de la actividad, ya que incluso una dirección IP falsa puede ser vinculada a una origen real por los enrutadores modernos.
Cualquier acción realizada en la internet superficial, como una compra, deja un rastro. Los proveedores de internet tienen información detallada sobre la procedencia de cada paquete. En caso de una operación indebida o un ataque, una orden judicial puede llevar a la identificación del equipo y la persona responsable, incluso si se usa una conexión pública.
Tor funciona encapsulando la información en múltiples capas de cifrado, como las capas de una cebolla. Los datos viajan a través de una red de retransmisiones distribuidas globalmente. Cada retransmisión descifra una capa y pasa el paquete cifrado a la siguiente, lo que hace extremadamente difícil rastrear el origen o destino de la comunicación.
Dentro de la Deep Web, se distingue la Dark Web como la parte ilegal que alberga sitios dedicados a actividades delictivas. Aquí se pueden encontrar mercados de drogas, contratación de crímenes y contenido ilícito. Es vital recordar que adquirir productos o servicios en la Dark Web es ilegal y conlleva riesgos significativos.
Para navegar la Deep Web de forma segura, se recomienda encarecidamente utilizar una máquina virtual. Esto aísla el entorno de navegación de su sistema operativo principal, protegiéndolo de posibles ataques o infecciones de malware. En caso de compromiso, simplemente se puede eliminar la máquina virtual sin afectar el equipo real.
Una distribución de Linux como Tails es una opción popular para este fin, ya que viene preconfigurada con el navegador Tor y herramientas de privacidad. La instalación en una máquina virtual es un proceso que implica descargar la imagen ISO de Tails y un software de virtualización como VirtualBox, luego configurar la máquina virtual para arrancar desde esa imagen.
Al navegar con el navegador Tor, se aconseja no maximizar la ventana. El tamaño de la ventana puede ser un factor que algunos sitios utilizan para intentar identificar al usuario. Es un detalle más en la cadena de precauciones para mantener el anonimato.
Para encontrar sitios reales y confiables en la Deep Web, es necesario recurrir a grupos de discusión o foros, donde otros usuarios comparten enlaces e información. La mayoría de los enlaces que se encuentran directamente son estafas o sitios inactivos. Se debe buscar la reputación de los usuarios que comparten enlaces, priorizando a aquellos con un historial de participación prolongado y positivo.
En el contexto de transacciones en la Deep Web, el Bitcoin es la criptomoneda más utilizada, aunque no ofrece anonimato completo, ya que sus transacciones son trazables. Existen servicios como los "mezcladores de Bitcoin" que buscan ofuscar la procedencia de los fondos, aunque su uso implica riesgos y se recomienda precaución extrema.
En resumen, la Deep Web y la Dark Web son complejos ecosistemas digitales. Es fundamental que los profesionales de la ciberseguridad comprendan sus mecanismos para protegerse y mitigar amenazas. La navegación en estas redes debe realizarse con la máxima cautela, utilizando herramientas como máquinas virtuales y protocolos de anonimato, y siempre con la conciencia de los riesgos inherentes a un entorno donde las actividades ilegales son comunes.


