
Hola, me llamo Igor Urraza y he de reconocer que soy un drogadicto de la tecnología. Y a este paso voy a necesitar ayuda.
No hay otra forma de explicar cómo una persona de 52 años, después de una jornada intensa en la oficina, se pase noches y fines de semana enganchado desarrollando flujos, automatizaciones o cualquier cosa que se le cruce por la cabeza.
Cuanto menos conozco sobre una nueva tecnología, más me engancha.
Entiendo que con 25 años era normal pasar la noche compilando el kernel de Linux, pero a estas edades y con familia… se supone que las aficiones cambian, ¿no?.
Cierto es que los ciclos formales de la vida no van con mi persona.
Por buscar el origen, revisando mi perfil en linkedin me he dado cuenta que desde que empecé mis estudios, todo lo que tuviera sabor a tecnología lo vivía como un juego. Apenas le daba valor. Simplemente disfrutaba.
Estuve en la carrera de Físicas durante dos años. Pero cuando entendí que dedicaba más tiempo a jugar al mus que a estudiar, supe que no era mi camino.
Entonces volví a la Informática. Y nuevamente a disfrutar.
En 2000-2001 ya cursaba el curso de Experto Universitario en Seguridad y Comercio Electrónico en la UNED. Hace 26 años compañeros. Cuando la ciberseguridad no estaba de moda y no era tal negocio. Puro placer.
Y en 2007-2008 se ve que el bicho seguia por mis venas y me hice un máster en Seguridad Informática con la escuela de negocios de Navarra e impartido por S21sec para metirme a mi mismo.
Aquel momento fue un punto de inflexión. Y recuerdo que valia una pasta y era el único de ese curso que se lo pagaba de su bolsillo. El resto patrocinado por las empresas.
Durante el master, conocí a grandes profesionales y estuve muy cerca de dar otro salto. Una pena que S21Sec desaparezca como marca por lo que ha significado para muchos. Gran incubadora de talentos.
Lo curioso es que técnicamente siempre me sentí cómodo. Aprender un lenguaje nuevo era «sencillo». Lo difícil y complicado fue cambiar mi caracter.
No es que fuese tímido. Era incapaz de preguntar la hora a nadie. Me cambiaba de acera por el miedo a tener que saludar.
Me resultaba más fácil resolver un problema técnico complejo que enfrentarme una conversación sencilla. Simplemente coger el telefono era un momento de tensión.
Pero la vida es un recorrido. Y uno tiene que apretar los dientes y superar miedos para seguir avanzando. Hay veces que toca dejar la zona de conford aparcada.
Hoy sigo disfrutando igual que hace 30 años. Obsesionado con entender cómo funcionan las cosas. Afinando detalles que nadie me pide.
Pero si eso es ser un drogadicto de la tecnología… que no me rehabiliten.
Mi consejo, si es que se me permite, es que la vida no es un único caminio.
La vida la vamos construyendo a cada paso. Me recuerda aquellas palabras de Machado cuando decia «Caminante, no hay camino, se hace camino al andar»
Pues eso. Vamos a seguir caminando y ver hasta donde llegamos:)
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